Medios de comunicación y responsabilidad jurídica sobre la comunicación de delitos de odio

Medios de comunicación y responsabilidad jurídica sobre la comunicación de delitos de odio

Tras lo sucedido en el barrio madrileño de Malasaña y su cobertura en los medios de comunicación, Mario Bonacho Caballero, responsable del Área de Defensa de la Reputación Corporativa y Delitos contra la Intimidad de La Firma, ha colaborado con Economist & Jurist, para analizar lo acontecido y la responsabilidad jurídica de un medio de comunicación al divulgar contenidos sobre sucesos con relevancia penal.

Medios de comunicación y libertad de expresión

Todos los medios de comunicación tienen libertad a la hora de redactar y publicar su contenido a través de todo tipo de canales; siempre que se trate de información que despierte un interés general.

Este derecho, está consagrado en el artículo 20.1 de la Constitución Española, que normalmente es confundido con la libertad de expresión, derecho que va ligado a la difusión de ideas o creencias y que, normalmente, tienen un carácter subjetivo.

Por otro lado, en relación al aumento de delitos de odio, es necesario destacar que cuando se publica un artículo relacionado con ellos, la controversia está servida. Un ejemplo claro relacionado con esto, ha sido lo ocurrido recientemente en el barrio de Malasaña de Madrid; cuando un joven de 20 años denunció que un grupo de encapuchados le habían grabado en la nalga la palabra “maricón”, con un arma blanca.

Incitación al odio

Tal y como lo recoge el art. 510 del Código Penal, la aplicación de este artículo entra en juego cada vez que se da un suceso en el que se menoscaba la dignidad de una persona. No obstante, cuando se trata de asuntos de índole sexual, concretamente sobre orientaciones e identidades sexuales, es necesario comprender la RPG nº 15 ECRI, la cual define la «orientación sexual» como «la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o más de un género, así como la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas» incluyendo el sexo como parte de la identidad, por lo que lo sucedido se ceñía al carácter denigrante y que ponía en peligro la dignidad humana, así como la discriminación como derecho derivado del derecho a la igualdad.

No obstante, los acontecimientos cambiaron al conocerse el hecho de que la presunta agresión denunciada, no ocurrió en ningún momento y habría sido consentida.

¿Los medios de comunicación respetaron la veracidad de la información?

 

Aunque los medios tienen la obligación de contrastar la información que publican; el nivel de exigencia que se le requiere al informador es más elevado cuando la información pueda suponer un descrédito de la persona a la que se refieren.

No obstante, en este caso, no se cometió negligencia alguna por parte de los informadores; puesto que se ciñeron a los datos existentes provenientes de las propias fuentes policiales cumpliendo con el principio de veracidad que se les exige.

Conclusiones

Tal y como explica Mario Bonacho, “Los medios de comunicación juegan un papel esencial en la correcta evolución del sistema Democrático Español; informando de cuantos aspectos atañen a los ciudadanos españoles. Sin embargo, en no pocas ocasiones han venido generando debates sobre si su ejercicio de libertad de información; pudo desembocar en una vulneración del honor del investigado al incurrir en la divulgación de informaciones no contrastadas debidamente”.

Pero en este caso, lo acontecido en el famoso barrio madrileño; no puede desembocar de manera alguna en responsabilidades legales para los medios de comunicación ya que cumplieron el canon de veracidad que se les exige.

En Averum Abogados, estamos especializados en tratar todo tipo de desprestigios y ataques al honor de personas y empresas, por este motivo, creemos que es importante destacar casos como este, para poder distinguir entre lo que supone un ataque al honor y lo que no.

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