Presentación

Tal vez una de las consecuencias prácticas más positivas que podemos extraer de la resaca generalizada que aún nos asfixia por culpa de la crisis económica sea cierta cautela en la adhesión a determinados dogmas empresariales que estuvieron vigentes hasta segundos antes de que se produjera el hundimiento de la economía.

Baste citar entre ellas la total desafección hacia la antigua idea de que “todo vale”, asumiendo su contraria (el “no todo vale”) rescatada del ámbito de la ética particular y adoptada como norma aconsejable para el éxito en el mundo de las relaciones y los negocios.

Y no menos atribuible también a los efectos de la crisis es el afán de formular con novedosa frescura el aserto de que, frente a la competitividad extrema y la técnica convencional de las zancadillas, resulta mucho más inteligente y provechoso procurar unir esfuerzos, buscar acuerdos, aunar conductas, conciliar intereses y optar por una gestión (en lo personal y en el mundo de la empresa) de carácter eminentemente colaborativo.

Que de su larga andadura un grupo de profesionales del Derecho decidan extraer semejantes conclusiones y opten por llevar de nuevo a la práctica jurídica principios que nunca debieron vulnerarse es, en sí mismo, una gratificante noticia.

Como lo es también que lo pretendan desde el convencimiento de que la decencia es la pauta más inteligente para llevar a buen puerto los intereses de quienes se los encomienden.

A todos… ¡nuestra más sincera bienvenida!

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Antonio González Zapatero Dominguez / Myriam Osuna Revuelta